El símbolo Sei-He-Ki representa el equilibrio, y la
sintonía de dos fuerzas complementarias. De su significado “sanación con
sonidos” y la representación de la “vibración primordial”, llama a la creación
desde un acuerdo sano y “correcto”, todo potencial. El sonido es vibración, que
se propaga ampliamente, y en su contacto con otra creación o material, lo invita
a generar una resonancia en sintonía, sin opacarla. Como los sonidos de dos
melodías de distintos instrumentos en una orquesta, en un momento chocan y se
combinan, oyéndose ambos, y a la vez creando un nuevo sonido que es el
resultado único de dicha confluencia. Por lo tanto, todo lo que vibra,
eventualmente genera cambio, transformación.
Sin embargo, hay
ciertos sonidos tan dispares que no alcanzan a equilibrarse armoniosamente, lo
que da lugar a una disonancia, así como sucede con los pensamientos negativos
que generamos en nuestra mente, chocando con los positivos, resistiéndose a
entrar en sintonía por su naturaleza tan dispar, como el agua y el aceite. En
esos momentos, es usual la aparición de un tercer sonido que los encuentra, y
hace de nexo y puente para acercarlos y buscar un punto de equilibrio en el que
puedan encontrar afinidad. Transmutando lo negativo a lo positivo, donde puede
continuar la creación. Ese elemento noble que une y armoniza podría
considerarse como Sei-He-Ki.
Análogo con nuestro
Ser y nuestro cuerpo, que vibra en sintonía con el Universo, también tenemos
nuestros dos sonidos de naturaleza complementaria y en parte opuesta. Uno es
nuestro “norte”, nuestro inconsciente y la intuición, con su naturaleza libre y
amorosa, localizado en el hemisferio derecho de nuestro cerebro evolucionado.
El otro es nuestro “sur”, la conciencia y la razón, con tendencia a poner
límites, del cual se ocupa el hemisferio izquierdo. Cada uno cumple su función,
como el discurso de las melodías de distintos instrumentos en una sinfonía.
Con el “Norte” que
rige el inconsciente y la intuición, me viene a la mente “la brújula apunta al
norte”. Si bien es ideal un sano equilibrio entre nuestra mente racional,
lógica y analítica, y nuestra mente creativa, donde habitan los sentimientos y
la imaginación, nuestra conexión más profunda y genuina alineada con nuestro
espíritu y con la Fuente está del lado intuitivo. Dada su naturaleza, el
razonamiento debería estar dispuesto al servicio de la intuición y la creación
para enfocarla y potenciarla, como un amable guía, y no para ponerle grilletes
y ahogarla con su excesivo control y precauciones. Como un Maestro que anima a
su discípulo a desarrollar su propia voz, pero le da la técnica y el marco para
aprovechar al máximo sus capacidades. Visualizamos con mente creativa,
ilimitada y que abraza todas las posibilidades y potencias, mientras que
controlamos y filtramos con la mente racional.
Necesitamos a ambos
para mantener una estructura equilibrada, por lo cual es importante mantener la
sintonía. Sin embargo, la mente racional tiene un esquema que en esta matriz
tiende a limitar y sofocar por demás, generando muchas veces una programación
con pensamientos negativos en nuestra conciencia, así como suele ganar
territorio e imponerse a la intuición, dejando pasar sólo lo que quiere que se
muestre, como el telón de un escenario, que oculta detrás todo un mundo hasta
que lo deja salir a la luz. La razón y la conciencia también necesitan un guía
para crecer fuertes y sanas, y desarrollar todo su potencial, y esa guía viene
de nuestro espíritu, cuando nos permitimos escuchar su voz.
Cuando se pierde ese
equilibrio entre ambos hemisferios y naturalezas, y lo negativo predomina sobre
lo positivo y le impide seguir creando y manifestándose, es cuando el elemento
armonizador de Sei-He-Ki puede
intervenir para recuperarlo. Su función es la de transmutar esos pensamientos
negativos en positivos, aflojar el agarre firme del control excesivo y
limitante, ayudando a aceptar nuevas ideas e información para dar lugar a
creencias más luminosas, y con ello conformar una nueva melodía, una nueva
memoria. Desde ese nuevo discurso, alimentado por la fuente creativa de la
imaginación, los sueños y los sentimientos, siempre vibrando en amor, es que
poco a poco se re-direccionan y transforman los pensamientos y diálogos
internos, llevándolos hacia la luz, liberándolos de su opresión, para recuperar
el equilibrio inicial.
A través de conectar
nuevamente con la naturaleza genuina de nuestro Ser, de nuestro espíritu, puro
potencial creador, se vuelve a abrir la puerta a nuestras capacidades
desaprovechadas por todos los filtros que fuimos asentando poco a poco hasta que
se impusieron como la norma, generando fuertes creencias limitantes. Cuando la
intuición y la conexión recobran su fuerza, las visualizaciones y emociones vibran
en amor y creación, vuelven a brillar con su luz divina. Nuestro comportamiento
es reflejo de nuestras creencias, que pueden ser tanto positivas como
negativas, por lo que si cambiamos, o mejor dicho, reemplazamos nuestras
creencias, también lo hará nuestro comportamiento. A medida que profundizamos
las raíces de los nuevos pensamientos positivos y actuamos en consecuencia,
nuestra conciencia y razón abrazan los nuevos hábitos.
La transmutación y
armonización que guían y acompañan nuestro Yo Superior y nuestro Ángel
Guardián, lleva a la correcta expresión de nuestros pensamientos, emociones,
ideas y deseos, reforzando esa nueva memoria, programando nuevos recuerdos,
pautas y creencias positivas que potencian nuestra confianza, liberándonos de
las viejas cadenas. Armonizando las melodías de nuestra existencia, que
reencuentra y une lo humano y lo divino.
